
Ilustración de Michael Reedy
Conoce el método de escritura del maestro de Chuck Palahniuk, acércate al lado oscuro de las letras y haz este ejercicio de Escritura Peligrosa para crear un cuento.
Estaba chille y chille, como niño chiquito. Acababa de poner el punto final a la primera versión de ese cuento y no podía dejar de llorar. ¡Ardía bien culero! ¡Neta! El dolor venía de muy pinche adentro.
¡Ardía bien culero! ¡Neta! El dolor venía de muy pinche adentro.
Aunque ya pasaron varios años, todavía, cada vez que lo leo, regreso a ese núcleo de dolor grabado en mis células, a ese : “ay culero, no mames, espérate tantito que esto no me deja ni respirar”. El cuento es una historia fantástica, ficción pura, pero el hijo del protagonista soy yo, y cuando el protagonista dice que ya sabe que pronto va a ver a su hijo sólo los fines de semana para llevarlo al Mcdonald’s o al boliche, porque ya casi se va a separar de su mamá, el dolor que siente el chavito es el mío. Ese mismo dolor que se aprieta bien macizo contra mis recuerdos, y que cada vez que regreso al cuento y llego a ese pasaje, hace que se me remueva el mundo: el estómago y el vació adentro de mis tripas. Esa historia, seguramente por eso, es el único cuento que he escrito del que de verdad me siento orgulloso.
Bueno, Alejandro, ¿a qué viene este trágico episodio de tu vida? A que a lo mejor es el único cuento del que me siento orgulloso porque es el que más yace en mi dolor. Porque es con el que más me he acercado a la Escritura Peligrosa.
¿Y qué chingados es eso?
La primera vez que escuché este término fue en un ensayo de Chuck Palahniuk donde menciona a su maestro, un tal Tom Spanbauer. Cómo me dio un chingo de curiosidad lo googlie y, ¡oh! descubrí que el Tom es un escritor gringo, muy cabrón, que además durante años ha dado un taller literario en Portland, al que hace mucho, antes de escribir El club de la pelea, Chuck Palahniuk asistió a aprender sobre la Escritura Peligrosa.
Y bueno ¿Qué es eso? en palabras de Tom: “Escribir peligrosamente es ir a ese lugar escondido dentro de nosotros donde hay dolor o algo muy triste. Se trata de ir a ese lugar, investigar y escribir desde ahí”.

Ilustración de Luka Seme
Suena mucho al escribir con el corazón, con huevos, de Ray Bradbury, del que hablamos hace un par de entradas, y también se parece mucho a otra idea que siempre repito, y que a lo mejor ya dije unas treinta veces aquí mismo, en Tinta Chida. “Una novela, un cuento, una obra de arte, no es más que la huella de un proceso interno resuelto. Y los lectores, en el caso de un escritor, lo único que alcanzan a ver es eso: la huella”. Esta chingonería la dijo Mario González Suárez, mi maestro, que en pocas palabras es un chingonazo escritor mexicano al que deberían leer. En fin, todos los caminos llegan al mismo punto: hay que meternos a esa zona oscura, a ese pinche dolorzote que hemos encerrado bajo candados y candados, de los que, muchas veces, ya ni llave tenemos. Enfrentarnos a ese dolor es peligroso. Es peligroso si no estamos preparados, pero, además del peligro, como también dice Tom, el enfrentamiento es una forma de aceptar ese dolor, de entenderlo, y poco a poco, hacer que no duela tanto, o, mucho mejor, hacer que duela de un modo en el que, además del ardor, podamos transformarlo.
Una novela, un cuento, una obra de arte, no es más que la huella de un proceso interno resuelto. Compartir en X
¡Sobres!
Pues ya entrados en materia, y antes de dejarles unos ejercicios prácticos de Escritura Peligrosa, aquí les va una traducción que me aventé de un ensayo de Tom sobre este tema.
La escritura peligrosa es escribir y mentir
De Tom Spanbauer
Casi siempre hay dos ejercicios para la gente que empieza la clase de Escritura Peligrosa. El primero es escribir acerca de un momento después del cual no volviste a ser el mismo. El segundo es escribir sobre un evento que no recuerdas muy bien.
Estos dos ejercicios hacen que el escritor o escritora se sumerjan en sus propias experiencias, y construyan a partir de ahí. Me gusta sugerirles a los nuevos estudiantes que se sumerjan en sus experiencias personales, porque estos días parece ser que la tendencia es escribir historias de vampiros, o fantásticas, o historias que los estudiantes creen que Hollywood compraría.
Pero más que nada, lo hago porque pienso que la mayoría de estudiantes creen que las historias ocurren afuera de ellos.
Además, considero que estas tareas desafían la creencia de muchos estudiantes que piensan que su propia historia no es importante, que serían autoindulgentes y romperían el tabú de sonar muy sentimentales.
El Dalai Lama dijo una vez: cuando conozcas a alguien míralo a los ojos y sé amable, porque dentro de él se está librando una batalla”
Y como todos somos humanos, al ir a nuestra propias batallas, realmente lo que estamos haciendo es pelear una batalla mucho más grande y trascendentalmente humana.
Hablar acerca de ser humano es hablar del dolor y la pena en tu propio corazón. Sacar esa historia fuera de ti en el acto de escribir, es crear una invención a través de la cual puedes entender tu propia humanidad.
Hablar acerca de ser humano es hablar del dolor y la pena en tu propio corazón. Compartir en X Sacar esa historia fuera de ti en el acto de escribir, es crear una invención a través de la cual puedes entender tu propia humanidad. Compartir en XAsí es como he escrito todas mis novelas. Empiezo con algo verdadero, algo dentro de mí que no me deja ser, y después construyo una ficción alrededor. Y eso es exactamente lo que hice con mi última novela. I loved You More. Se murió un amigo muy cercano con el que no había hablado en siete años. I Loved You More fue mi invención para empezar a entender mi dolor.
Es importante hablar de otro aspecto de estos dos ejercicios. Aunque la tarea es escribir una historia personal, tienes permiso para mentir. Si estás escribiendo sobre un momento después del cual no fuiste el mismo y no te acuerdas de todos los detalles, entonces miente. Si estás tratando de escribir de un evento del que casi no te acuerdas, y en serio hay mucho de lo que no te acuerdas, entonces invéntalo.
Como decía mi maestro de escritura: La ficción es la mentira que cuenta la verdad de la forma más verdadera.
La ficción es la mentira que cuenta la verdad de la forma más verdadera. Compartir en XVan Gogh, me parece, es el tipo que originalmente habló de la necesidad de hacer cambiar la realidad, de volverla mentira para que sea más verdadera que la verdad literal. Nuestras historias, la verdad emocional que hay en ellas, viven en nosotros a través del acto de contar.
El lado sombrío del proceso de Escritura Peligrosa es que cuando termines tu cuento o novela, por su naturaleza personal, para mucha gente tu historia parecerá una memoria o un roman à clef. Roman à clef es un término que se aplica a una novela en la que aparece gente o hechos verdaderos pero con el nombre cambiado.
Nuestras historias, la verdad emocional que hay en ellas, viven en nosotros a través del acto de contar. Compartir en XUna pequeña nota acerca de un libro de memorias. Si en mi clase hay un estudiante escribiendo uno, entonces tiene que acatarse a la regla: no se puede mentir. Mentir está reservado para la ficción. ¿Así qué cuál es la diferencia entre una novela con hechos reales y nombres cambiados y una novela escrita en el estilo de la Escritura Peligrosa?
Un Roman à clef sugiere que el escritor, escondido atrás de un velo, sólamente reporta lo que hace gente real con nombres cambiados. Es como si el escritor constantemente tomara fotos de sus objetos de estudio y luego pegara las fotos dentro del libro. El producto final, la invención de este escritor, su “novela”, es un proceso horizontal, desde el sujeto a la copia oficial del sujeto.
El Escritor Peligroso es mucho más que alguien que registra la realidad. Cuando hablo de Escritura Peligrosa me gusta referirme a mi héroe, el pintor Francis Bacon. A Francis Bacon le gustaba pintar papas, y es muy famoso por su serie de pinturas “Screaming Popes”. Bacon siempre pintaba a partir de una fotografía.

De Francis Bacon
Así que Francis toma su foto de un papa — este extraño tipo adornado con vestimentas y un sombrero extraño— y empieza a pintar a partir de ella. Lo que dice Bacon de su proceso de pintura es que quiere borrar la apariencia realista de la foto y regresarla a su sistema nervioso. Quiere distorsionar la imagen hasta su extremo, pero en la distorsión, traer de regreso la apariencia registrada. El resultado del proceso de Bacon es una impresionante, violenta y cruda imagen de un sexualmente reprimido, corrupto y manipulativo monstruo patriarcal con dientes horribles.
Bacon ve a cada uno de nosotros viviendo a través de pantallas, y cuando la gente dice que sus cuadros son violentos, es porque a lo mejor él ha logrado deshacerse de uno, o dos de sus velos o pantallas.
Escribir Peligrosamente es escribir como Francis Bacon pinta. El escritor no se esconde detrás de un velo y registra la experiencia. El escritor es un artista, es un mago con la máscara puesta. La máscara es el artista reinventando su propia historia, mirando su invención con una mirada fresca. Oscar Wilde dijo que si quieres conocer la verdad, pregunta a la persona con la máscara. La persona con la máscara será el que te diga la verdad. El Escritor Peligroso se pone su máscara de Escritor Peligroso y como un mago de verdad empieza a hacer magia. Intencionalmente cultiva entre sus personajes todo lo que podría salir mal, y luego lo exagera. La Escritura Peligrosa manipula, crea tensión y drama cuando en la “vida real” no hay ni drama ni tensión. El y la Escritora Peligrosa se hacen de la vista gorda, confunden, exageran y no reporta la representación de la imagen, más bien la desmadran mandando la imagen de regreso a su sistema nervioso. Distorsionan la verdad. La dicen mal, la dicen raro, la dicen al revés. Arrancan las pantallas y los velos a través de los que todos vivimos. Él o ella mezclan lo universal con lo ordinario. Pero más que nada, el Escritor Peligroso miente.
La Escritura Peligrosa manipula, crea tensión y drama cuando en la “vida real” no hay ni drama ni tensión. Compartir en XY miente y miente y miente.
El Escritor Peligroso mezcla lo universal con lo ordinario. El Escritor Peligroso miente. Compartir en XY con todas estas mentiras y distorsiones y destrozos de velos, captura algo en lo que no estamos acostumbrados a pensar. Hay algo que se abre, un nuevo modo de habitar el mundo. Y eso nos regresa a Francis Bacon. Bacon, con su pintura, su invención, dice que quiere capturar el misterio de la aparición dentro del misterio del hacer.
Cómo fue hecha una cosa, cómo fue conjurada, decide cómo aparece. El arte de hacerla la hace.
No conozco a nadie que después de haber visto un Screaming Pope se haya preguntado ¿Ese es el papa Benedicto XVI, o el papa Francisco?
¿Si esta noche salieras a la calle y voltearas hacía un cielo despejado, verías la noche estrellada de Van Gogh?
El proceso de contar una ficción no es objetivo ni horizontal. El proceso de la ficción es subjetivo y vertical.
Con vertical me refiero a que el Escritor Peligroso, con su postura de decir mentiras para decir la verdad más verdadera — cómo es dicha la historia, la voz, cómo captura lo que no hemos estado pensando—construye la historia.
El escritor de un roman à clef copia la realidad y trata de esconder que copió.
El Escritor Peligroso inventa todo. Y lo grita para que todos los sepan: “Hey, sólo estoy tratando sacar mi propia experiencia a través de este invento para entender mi humanidad y mi historia”
Mi libro, I Loved You More, es la invención, la revelación, el espacio dado para eso. Es el papa que convertí en arte, que pinté a partir de media docena de fotos adentro de mi sistema nervioso y de mi corazón roto por la muerte de mi amigo.

Ilustración de Constantinos Chaidalis
Coqueteando con el peligro
Ya después de haber leído estas palabrotas de poder del buen Tom, ¿Están listos para explorar ese hoyo sombrío, esos madrazos que nos hemos ido haciendo en el alma nomás por el hecho de estar vivos?
Vamos a darle al ejercicio
Paso uno
Conéctate con un momento de tu vida después del cual no fuiste el mismo. Túmbate en el piso, cierra los ojos y con la llave recién encontrada abre el candado de tu dolor. No lo pienses. Siéntelo. No lo analices. Deja que el dolor o el amor o lo que haya sido, te sacuda las células sabroso.
Paso dos
Con ese ardorcito a flor de piel, con esa huella fresquita en tu sistema nervioso, pon en un cronómetro 15 minutos y empieza a escribir. ¡Sin pensar! Sólo trayendo al presente la aparición de tu recuerdo.
Paso tres
No te claves en la veracidad de los hechos. Si no estás seguro de algo, si no te acuerdas bien, no te tientes el corazón e invéntalo todo. Si a ti te duele un chingo pero piensas que al decirlo no transmite la fuerza de lo que sientes, exagéralo, ínflalo, píntalo hasta que retrate el nivel verdadero de tu sentir. Altera la trama. Métele más tensión. Usa todo los recursos para que con tus mentiras alcances el nivel emocional de tu recuerdo.
Paso cuatro
Métele mano. Edita. Corta. Pega. Exagera más, si quieres. Métele más acción, si hace falta. Mándalo a la luna o a Marte o al fondo de la tierra; vuélvelo fantástico, de ciencia ficción o costumbrista, no importa, sólo asegúrate de que el nudo emocional, tu visión original, siga ahí: más clara y ardiente que nunca.
Rólalo
Los invito a compartir, al que se atreva, sus Escritos Peligrosos. Única regla: ¡No se pasen de verga con los comentarios! Para compartir este tipo de escritos se necesitan muchos huevos y ovarios; si alguien se pasa de lanza y pone algún comentario mamón o manchado, lo voy a mandar directito a la verga, o sea, voy a borrar su comentario y añadirlo a la lista de no deseables de la Tinta Chida. La vez anterior en el artículo de Bradbury hasta me dijeron que el inconsciente del tipo que escribió el artículo estaba muy chafa. No hay pedo, yo aguanto vara, pero nomás no se metan con el resto de la banda Tinta Chidera, que ahí si me esponjo.