
Ilustración de Sufix
El soundtrack de la rabia, un playlist para escritores que necesiten inspiración para entrarle al toro por los cuernos y dedicarse por completo a escribir.
Yo no quiero ser cómo ustedes
Tuve un problema de difícil solución en una época difícil de mi vida. Estaba entre la espada y la pared y aguantando la opinión de mi familia.
Yo no quería una vida normal. No me gustaban los horarios de oficina. Mi espíritu rebelde se reía del dinero, del lujo y del confort.
Tuve una revelación ¡Ya sé que quiero en esta vida! Voy a seguir mi vocación: serán las historias mi techo y mi comida.
¡Porque yo no quiero trabajar, no quiero ir a estudiar, no me quiero casar!
¡Quiero escribir todo el pinche día! ¡Y que la gente se enamore de mi voz (narrativa)!
Y en la cabeza tenía la voz de todo el mundo: «Ale, mejor que madures, mejor que trabajes, mejor que te rasures: ya me cansé de ser tu fuente de dinero, voy a ponerte esos libritos de sombrero».
Voy a seguir mi vocación: serán las historias mi techo y mi comida. Compartir en X ¡Quiero escribir todo el pinche día! ¡Y que la gente se enamore de mi voz (narrativa)! Compartir en XEstoy saltando, gritando en la azotea de mi casa mi versión de la letra de las Guitarra de los Auténticos decadentes. Me pongo los audifonos (por los vecinos y porque mi hijo esta durmiendo a un piso de distancia ) y canto y brinco con todas mis fuerzas, como si quisiera que mis gritos se oyeran en medio del slam y la furia que escurre de las bocinas en uno de los concierto masivos a los que iba de chavito: ¡Me vale madre la madurez y lo que piensa el mundo y los trabajos y ¡Quiero escribir todo el pinche día!
Casi siempre pensamos en la adolescencia como una época atormentada y ridícula. Y sí, aunque uno es azotado y ridículo, también es fuerte y no tiene miedo de desafiar al mundo y gritarle a la cara: ¡Yo no quiero ser como ustedes, horribles oficinistas! ¡Horribles muertos vivientes que han renunciado a su alma y cuyo punto más álgido de la jornada es checar facebook 30 veces y hablar de Messi con sus compañeros del departamento de recursos humanos!
¡Yo no!
¡Yo no!
¡Yo no!

Yo, de pelo verde azulado como a los 16 años, con mi carnalito
A lo mejor por eso mis libros favoritos son los que narran esa etapa gloriosa de la adolescencia. Las novelas de iniciación: El Guardián en el centeno, Las batallas en el desierto, Don segundo sombra, Los ríos profundos, ¡Que viva la música! ¡El juguete Rabioso! Adolescentes furiosos, solos y perdidos, a un paso de entrar en ese espectral mundo de los adultos, reclamando su lugar en el mundo.
Ya, ya sé lo que van a decir. Que me calme, que no sea ridículo, que ya estoy grandecito para pensar como adolescente y ver la vida en blanco y negro, porque las cosas no son tan simples, la vida tiene un chingo de matices…
Y sí, tienen razón: los adolescentes ven la vida en blanco y negro, bueno o malo, quiero esto o no… y aunque es peligroso pensar así, a veces se necesita ser ridículo para no perder el camino.
Dividir el mundo en buenos y malos, phonies y auténticos, artistas y oficinistas, creativos contra malvados hombres de negocios, es ridículo y falso, por supuesto. No todos los oficinistas están perdidos, no, ni son estúpidos, tal vez muchos hasta estén haciendo más caso a su vocación del que hemos hecho nosotros. Sí. ¿Pero qué hay de malo si esa idea, esa rabia nos sirve de combustible para hacernos caso a nosotros mismos?
A veces se necesita ser ridículo para no perder el camino.
Por eso esta canción de los Auténticos es ideal para cantarse cuando uno tenga un problema de difícil solución, en una época difícil de su vida. Cuando uno esté perdido y no se acuerde qué chingados quería hacer con su vida. Ahora es tiempo de volver a cantarla, a mis 34 años, y después, a lo mejor, a mis 50, y a mis 80 años, todas las veces que sea necesario, todas las veces que el mundo me absorba y me sienta maduro y viejo y piense que eso de seguir mi pasión es ridículo y tonto y un cliché.
La ventaja de ahora tener 34 años, y no 15, es que en este momento sí puedo hacerlo: convertir mi aspiración en algo real. Aunque ya tenga una familia y sea papá de un grillo morenito y tenga compromisos y deudas y la puta hacienda y la renta y lo que quieras, ya puedo hacerlo. Esa va a ser mi mayor venganza. Hacer que funcione. Hacer que funcione como yo quiero, haciéndome responsable de las personas que quiero, pero con mis propias reglas.
Porque al final, lo que más me gustaría, o lo único que me gustaría enseñarle a mi hijo es eso: que puede vivir confiando en él, sin comprarse las historias de los demás. Que puede inventarse la vida y crecer con ella hasta hacerse una adulto chingón, comprometido con él y con el mundo y los otros, pero un adulto divertido, enamorado, no uno triste y ahuevado y arrastrado.
¿Pero es necesaria, Alejandro, tanta rabia? Yo digo que sí. Porque sin ella no vamos a tener la fuerza ni el coraje necesario para conseguirlo. Nos vamos a cansar en el camino: se va a volver sólo una idea interesante, algo que queremos hacer entre los millones de cosas que planeamos con nuestra vida. Y se va a diluir, como tantas otras cosas. Para eso sirve la rabia, para ayudarnos a defender lo que queremos hasta con los dientes, pelando los colmillos furiosos, babeando como perros desquiciados.
Para eso sirve la rabia, para ayudarnos a defender lo que queremos hasta con los dientes, Compartir en XAsí que: ¡Venga, levántense, denle play a la rola, suban todo el volumen y sin miedo al ridículo grítenla con todo sus huevos u ovarios o gargantas o lo que sea! ¡Venga, vamos, gritemos todos!:
¡Porque yo, no quiero trabajar, no quiero ir a estudiar, no me quiero casar!
¡Quiero escribir y escribir y escribir todo el día! ¡Y que la gente se enamore de mi voz!
[blanco activo]
¿Ya, listos? ¿Sudaron? Si les gustó la pachanga, aquí les dejo un playlist con puras rolas de este tipo, sobre la vocación y el trabajo. Para que se inspiren y le den duro al baile y a la vida.
Las rolas del principio son para los que necesiten primero azotarse y sufrir y tocar la llaga para después emerger de entre los escombros. La segunda parte, es para brincar y gritar con la alegría de saber qué queremos hacer con la vida.
El Playlist
1. No tengo tiempo – Rockdrigo Gonzáles.
El master más master de la selva de concreto chilanga se la rifa con esta chingonería poética y desalmada. Ahí donde se abre la grieta gracias a la que podemos ver que estamos perdidos, y que ya ni tiempo tenemos para cambiar nuestra vida.
Camino automático en una alfombra de estatuas
masticando en mi mente las verdades más sabidas
y como un lobo salvaje que ha perdido su camino
he llenado mis bolsillos con escombros del destino
2. That Lucky Old Sun – Bob Dylan
Aquí una rola de mi ídolo personal. Mi profeta: Bob Dylan. De su último disco, Shadows In The Night, Bob grita que está cansado de tantos días, de tanto trabajo y rutina:
Otra vez la mañana, otra vez a trabajar
Chambear como perro por unos pesos
Y el viejo sol sigue sin preocuparse
brillando y girando todo el día
4. Working Class Hero – John Lennon
Primero, desde que naces, te hacen sentir chiquito, una mierda. Y duele tanto que cuando creces ya ni siquiera puedes seguir las reglas.
Después de haberte torturado por más de 20 años
Ahora esperan que escojas una carrera
cuando tienes tanto miedo que ya ni siquiera puedes funcionar
5. Buscando trabajo – Rockdrigo Gonzáles
Ahh, otra vez el profeta del Nopal. ¿Por qué será? Salir a peinar las calles buscando trabajo como un perro. Y cuando encuentras algo, y cantas con tu guitarra por unas monedas, te dicen que está bien, pero que mejor te consigas un trabajo. ¿No les suena a la policía antifraude de la que habla Amanda Palmer?
Luego me salí con mi guitarra por las calles
A cantarle a la gente de cosas que pasan
O mis dificultades de encontrar trabajo
Ellos me decían -Bueno, es bueno hacer algo-
Pero sería mejor si tuvieras un trabajo
Pero sería mejor si tuvieras un trabajo
6. El trabajo – El gran combo
Cambiando un poquito los beats rokeriles, aquí les va una de esas salsitas duras con una letra espectacular, de ésas bien bien cabronas para hasta hacerte llorar.
No tiene nada nada de malo de vez en cuando
hacer un alto para mirar si todo va bien
Tengo un espejo que me recuerda que el tiempo pasa
Y una escaleras para bajar y para subir
Hoy no trabajo, voy a hacer algo más importante:
No necesito uniforme para vivir
7. Como nosotros – Ruben blades
Para seguir en el mismo ritmo musical y poco a poco más esperanzador, desde Panamá otro de mis ídolos. El maestro Rubén Blades, un chingón en toda la extensión de la palabra. Una rola sobre aguantar y resistir y no olvidarse de lo que quería el chavito que alguna vez fuimos.
Trabajaba y pensaba si otros, como yo,
Siendo tan jóvenes sentían mi soledad,
Si aún compartían nuestras almas la ilusión
De que el muchacho siempre triunfará al final.
Me preguntaba si aún habrían otros,
Como nosotros, como yo,
Aún resistiendo, aún sin rendirse,
Aún recordando, como yo, como yo
7. La Guitarra – Los Auténticos decadentes
3 minutos y cuarenta segundos de pura rabia y sudor. Desde argentina, una banda que tiene muy claro que nunca se va alejar de esa fuerza adolescente.
Porque yo
no quiero trabajar,
no quiero ir a estudiar
no me quiero casar
quiero tocar la guitarra todo el día
y que la gente se enamore de mi voz
8. Mente Rockera – El tri
Ésta la oía en la primaria, y ya desde ahí, aunque todavía no tenía las cosas tan claras como unos años después, sentía una punzada en la caja torácica cuando escuchaba a Alex Lora decir que su cuerpo, su mente y su sangre querían entregarse por siempre al rock and roll.
Cuando era niño mi jefa me dijo
quiero sentirme orgullosa de mijo
quiero que seas arquitecto o doctor
o quizás llegues a senador
mi mente dijo que no
mi cuerpo dijo que no
mi sangre dijo que no
y aquí me tienes en el rocanrol
9. Trabajo por mi cuenta – Los Tigres del norte
Los meros meros Tigres del Norte nos dan este himno, por si nos da miedo eso de trabajar por nuestra cuenta, no vaya a ser que nos muramos de hambre.
Trabajando por mi cuenta
pa los frijolitos saco
de perdida tengo el gusto
de que a nadie le trabajo
ya se acabaron los tiempos
cuando andaba yo de gato
soy alérgico a los patrones
por eso es que he renunciado
las tortillas no me faltan
no hay por que andar agüitado
Dios aprieta más no ahorca
es un dicho comprobado
10. Emocionado – Fidel Nadal
Una vez que tomas la decisión y abrazas tu camino, uno se siente emocionado, como lo dice aquí, reggeando desde argentina, el buen Fidel Nadal. Dejemos que los beats rastafaris eleven nuestro espíritu.
Me siento emocionado
por la vida que me a tocado
mucho tiempo la he desperdiciado
pero hoy, la he abrazado, sí
11. Pobre Rockanrolero – Tex Tex
Esta está también para subirle a todo el volumen y reventar las bocinas. Junto a Botellita de Jeréz, una de mis bandas favoritas del rock mexicano: Tex Tex. Crecí con ellos y esta rola, cantada por el muñeco mayor (chale, que apenas se nos acaba de ir al panteón de los héroes rockanroleros), habla de cómo dedicarte a lo que eres, a lo que más te gusta, aunque a lo mejor no te va a dar dinero, te va a salvar de la frustración.
Soy un pobre rockanrolero,
que apenas tengo para vivir,
mi familia me está presionando,
quieren que cambie mi existir,
quieren que me corte el cabello
y que use un calzado más formal,
que abandone la guitarra
y que me ponga a trabajar.
Pero tengo un extraño talento para poder describir,
lo que pasa por dentro, muy adentro de mí.
12. Me vieron cruzar – Calle 13
Últimamente he estado oyendo un montón esta rola. Especialmente después de ver una obra de teatro que me volvió loco y que habla sobre el amor a la vocación . Es la canción perfecta para cerrar el soundtrack de esta etapa de nuestro viaje.
Le dije a mi coraje
antes que te de calambre
cocíname las ganas que
mis sueños tienen hambre
Y aquí toda completa
¿Y ustedes, bandita? ¿Cuáles son sus rolas acá machinas?