
Ilustración de Marina Capdevila
7 escritores que publicaron siendo casi niños y 7 ya viejitos. Para escribir no importa la edad.
Aquí les dejó la primer colaboración de un escritor venezolano para Tinta Chida. Órale, se quedan con Alex Meola.
Mi rutina: me levanto a las 5:30 de la mañana, me baño de mal humor, blasfemo contra mi madre y salgo a la universidad. Presto poca atención a las clases, uso ese tiempo para escribir (soy más efectivo por las mañanas). Adelanto lo que puedo o creo algo nuevo: un poema o un borrador de un cuento o de una novela.
Hay escritores (como yo) que aún no terminan la adolescencia y ya sienten la presión de tener que publicar algo.
Cuando acaba el día ya tengo varias cosas escritas. Sin embargo hay una pequeña astilla que no deja de molestarme: mi edad. ¿Me entiendes, no? Seguramente has pasado por lo mismo o te has sentido igual. “¡OH MY GOD! Nunca seré como mi escritor favorito, ya tengo 30 tacazos y aún no publico nada. Seguiré viviendo con mi madre y me levantaré a las 5 de la mañana para hacer café y tirármelo en la cara. ¡Pobre de mí!”. Hay escritores (como yo) que aún no terminan la adolescencia y ya sienten la presión de tener que publicar algo. Lo que sea. La presión y el miedo a hacerse viejo, no cumplir con mis sueños y no tener una carrera prolífica como autor.
No hay problema si finjo que somos amigos, ¿verdad? Ok, entonces te digo que tengo 18 años y empecé a escribir a los 14. Me encuentro en un largo proceso de evolución. Como escritor, como persona, como profesional. Y siento que cada semana, cada mes o incluso cada año que pasa sin contactar seriamente a una editorial, buscarme un agente o perder la virginidad, es tiempo perdido y que en algún momento podría pasarme algo. Morir, enfermarme… no sé. Y ese miedo me ha hecho divagar y reflexionar.
Ese mito de ser escritor y no haber publicado nada o no haber ganado premios. Es grave que haya algo que te haga sentir tan mal dentro de la profesión que amas. ¿No se han sentido así? ¡No mientan, cabrones! Se ven más ridículos que DiCaprio aparentando ser activista por el medio ambiente.
Apuesto lo que sea a que sí, a que todo aquel que escriba se ha cuestionado sobre su edad, el tiempo y demás chorradas. En esta entrada te daré algunos ejemplos de grandes escritores que, publicaron jóvenes o empezaron a escribir hasta después de los 40.

Ilustración de Camille Normand
Escritores que consiguieron una publicación antes que el título de bachiller:
¿Publicar joven es malo? Para nada. A pesar de que maestros universales hicieron un trabajo excelente porque su edad les permitió ganar experiencia y calidad, es perfectamente válido mostrarle al mundo tu trabajo en tus años amateurs (este término no es solo pronográfico, ¿ok?). Verán, yo soy no soy mal escritor, y cuanto más lo pienso, más recapacito sobre la idea de publicar a mi corta edad. Quiero decir, ¿por qué no esperar un poco a que mi obra esté más avanzada y pulida? Yo soy el único dueño de mi tiempo; todos vamos a nuestro propio paso. Si una editorial o un agente literario me contactara para poner algo de mí en el mercado, para ver cómo las hienas se matan por un trozo de carne, yo aceptaría, por supuesto. Pero también siento que no es el momento, porque si en algo creo, es en el destino. Si estos autores publicaron siendo tan jóvenes y tuvieron éxito, es porque el destino lo quiso así. Si yo a esta edad aún no he ganado ni un duro por mis palabras, es porque aún no es mi momento.
Vamos todos a carcomernos de celos, pues aquí están algunos grandes escritores que empezaron muy jóvenes. Los perfiles de autores ideales, los que todos queremos ser.
Arthur Rimbaud (15 años)
Rimbaud es uno de los llamados Poetas Malditos, y aunque en vida su obra no tuvo reconocimiento, tras su muerte sus poemas han marcado a generaciones enteras. Irónicamente, Rimbaud empezó a escribir a los 15 años, en 1870, y para antes de tener 20 ya había ganado muchos concursos con su poesía escrita tanto en francés como en latín. Abandonó la literatura a los 19 o 20 años, alegando que ya no tenía nada que decir. Y quizá fue mejor así, porque en menos de 10 años de carrera logró revolucionar la poesía en siglos venideros. Es una leyenda. Curiosamente jamás llegó a publicar ningún poema o poemario, sino hasta después de su muerte, cuando su pareja y también poeta Paul Verlaine le hizo el favor.
Alejandra Pizarnik (19 años)
Esta destacada poetisa argentina se suicidó a los 36, no sin dejar una vasta obra literaria, un diario muy extenso y muchos cuentos surrealistas. Su primera publicación fue La tierra más ajena, a los 19 años, en 1955. Es mi poetisa favorita, junto con María Teresa Andruetto (también argentina), porque sus poemas capturan una enorme esencia juvenil, una esencia de soledad, de aislamiento y complejos que todos sufrimos alguna vez, mayormente en la adolescencia. He ahí un punto a favor de haber publicado tan joven. La esencia de su obra es muy fresca, tanto que hoy día leo su poesía y la siento.
Gabriel García Márquez (20 años)
El colombiano ganador del Nobel en 1982 por su obra mundialmente conocida, 100 años de soledad, siempre sintió pasión por la escritura, no sólo la literaria. Fue periodista y cronista y sus primeras publicaciones fueron cuentos que salieron en El Espectador entre 1947 y 1952, cuando tenía 20 años. Publicó un total de 15 cuentos antes de La Hojarasca, su primera novela, en 1955.
Thomas Mann (19 años)
Premio Nobel de Literatura en 1929, el joven Mann se trasladó a Múnich a la edad de 16 y publicó su primer relato, La caída, en 1894. Es recordado por ser autor de novelas como El cisne negro, Los Buddenbrook (principal razón por la que obtuvo el galardón) o La muerte en Venecia.
Rudyard Kipling (19 años)
El Nobel de Letras más joven de la historia y primer británico en ganar el galardón. Kipling fue principalmente poeta; publicó Cuarteto en 1884 y, en 1907, a los 42 años de edad, se convirtió en el autor más joven hasta la fecha en recibir el máximo reconocimiento literario. Publicó joven, recibió premios y puso a la poesía británica en lo más alto.
Aura Xilonen Arroyo (19 años)
“Creen que ser joven es sinónimo de estupidez, y no es cierto”. Estas son palabras de una joven que, con tan solo 19 años, ha ganado el Premio Mauricio Achar / Literatura Random House, por su novela Campeón Gabacho. Esta autora tiene un año más que yo y gana premios, es elogiada por la prensa y el jurado de los concursos. Su novela, publicada el pasado 2015, trata sobre un emigrante mexicano en Estados Unidos. Sin duda una enorme promesa.
Ahora, ya que pasaron los celos y la envidia, para no sentirnos tan mal y respirar aliviados, aquí les van los:

Ilustración de Rodrigo Aguilar
Escritores que publicaron cuando ya ni podían pararse:
J.K. Rowling (32 años)
A mí personalmente no me gusta Harry Potter, ni las novelas ni las películas. Sin embargo, hay que ser objetivos: Rowling se las trajo: fue rechazada por 12 editoriales cuando intentó publicar el primer volumen de Harry Potter, hasta que en 1995 la tomaron en cuenta y, por fin, en 1997 se publicó Harry Potter y la piedra filosofal. Desde entonces la saga se ha convertido en un ícono y referencia de la fantasía, ha ganado muchos premios y, encima, la hizo multimillonaria.
¿La moraleja?
El rechazo es aprendizaje y en ningún momento debes dejarte intimidar ni deprimir. Ni por la edad en que publiques ni por las veces que te muestren el dedo medio.
Jane Austen (36 años)
La autora de la famosa novela Orgullo y prejuicio publicó su primera obra, Sensatez y sentimientos, en 1811, tan solo cinco años antes de morir a causa de una enfermedad que la obligó a dejar de escribir y ser internada en un hospital hasta 1817. No vivió para ver el reconocimiento que se merecía.
¿La moraleja?
Tomarse el tiempo para escribir, editar y tener una obra lista para posteriormente publicarla, depende de cada uno. Cada quien tiene su ritmo, pero cuando hay factores externos que juegan en tu contra, bueno…
Mark Twain (41 años)
Es considerado como el padre de la literatura norteamericana y no publicó su primera y más ilustre obra, Las aventuras de Tom Sawyer, hasta 1876, a pesar de haber publicado una serie de relatos cortos en una revista para la que escribía en 1875. El joven Sawyer está inspirado en Twain durante su niñez.
¿La moraleja?
Tómate tu tiempo, en serio. Si Twain estuviera vivo hoy día podría decir que valió la pena esperar tanto. Se enorgullecería mientras se pone unos lentes de sol y suena Thug Life de fondo. Creó un clásico universal porque vivió una vida aprendiendo a escribir.
J.R.R. Tolkien (45 años)
Maestro de la ficción y creador de El señor de los anillos, publicó su primera obra, El Hobbit, en 1937, a pesar de tener algunos poemas ya publicados a los 19 años. Curiosamente El Hobbit fue una novela que escribió para sus hijos y no pensaba publicarla.
¿La moraleja?
No seas agarrado y comparte tu talento, quién sabe si acaba siendo un éxito.
El marqués de Sade (51 años)
Donatien François de Sade, conocido como el marqués de Sade (51 años). El polémico escritor francés, autor de Las 120 jornadas de Sodoma, comenzó a escribir a los 40 años mientras estuvo preso y publicó Justine en 1791. Por supuesto sus obras fueron prohibidas, pero eso no impidió que pasaran de mano en mano hasta nuestros días. Se podría considerar a esta mente creativamente retorcida como el que inició el auge la literatura erótica sadomasoquista extrema antes de que cayéramos en su vertiente más suave: el sadomaso de hoy.
¿La moraleja?
A pesar de que seas un cuarentón que ha pasado la mitad de su vida encerrado, si tienes algo que decir, ¡escribe! Si tus fantasías sexuales son sacrilegio puro para la Iglesia y la Inquisición podría abrir un nuevo capítulo del libro de torturas basándose en tus historias: escribe. Aunque pienses que no serás leído porque morirás en prisión o tus historias serán censuradas, sigue el ejemplo del marqués. Tómalo. Céntrate. No tienes nada que perder al fin y al cabo, ¿verdad?
Miguel de Cervantes (58 años)
Considerado la segunda máxima figura de la literatura española (solo después de mí). ¿Quién no ha leído El Quijote? Es el segundo libro más editado y traducido de la historia, por detrás de la Biblia. Fue su primera obra publicada y apareció por primera vez en 1605, cuando tenían que darle comida masticada en la boca porque ándale… pobre viejo.
¿La moraleja?
LA EDAD NO ES UN FACTOR DETERMINANTE, ¿de acuerdo? Así tengas 15 y estés comenzando o tengas 50 y estés preso: puedes escribir, publicar y tener éxito.
Conclusión
Yo mismo he creído que verdaderamente no llegaré a nada escribiendo. A veces pienso que publicaré una o dos novelas después de los 25, tendrán poco reconocimiento y seguiré mi carrera como periodista y bueno… la muerte. Así de repente. Y nunca seré trascendental ni ganaré premios ni harán películas sobre mis historias. Pero luego pienso: “¿realmente te importa? ¿Para eso escribes?”
Mirando ejemplos de ilustres autores que publicaron bien entrada su adultez y fueron exitosos, cada vez se aleja más de mí esa idea de ser un joven multimillonario por mis best-sellers traducidos a 80 idiomas y lenguas muertas y las producciones cinematográficas. ¿Es importante? No escribas para los medios ni por la fama. Escribe; una y otra vez. Escribe a diario y mejora. Mark Twain vivió una vida antes de escribir su mejor obra y Arthur Rimbaud vivió una dura niñez que reflejó con maestría en sus poemas. Ambos casos son igual de válidos. Resumiendo cuentas: basta de excusas, complejos y estigmas. Cállate y escribe.
No escribas para los medios ni por la fama. Escribe; una y otra vez. Escribe a diario y mejora Compartir en X