
Ilustración de Sébastien Thibault
¡Las razones por las que tu libro auto-publicado vale madres! Y las razones por las que te deberías de ponerte las pilas para hacerlo más chingón y mejorar la percepción que se tiene de los libros independientes.
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Esta entrada fue publicad primero en inglés en www.terribleminds.com.
Sin embargo, así es la cosa: Yo (y estoy seguro que otros capaces escritores también), han notado que autopublicarse tiene cierto estigma
Queridos buleadores de palabras auto-publicados,
¡Quiero tomarme un ratito para elogiarlos por su intrépido espíritu editorial! Y con elogiarlos quiero decir: cachetearlos en el hocico su desvergonzada falta de vergüenza.
No, no lo digo para todos. Muchos de ustedes lo están haciendo cómo se debe. Tan sólo la semana pasada vi un montonal de maravillosos libros auto-publicados, ya sea hechos por escritores excelentes buscando una avenida para sus trabajos no publicados, o por verdaderos contadores de historias «Hágalo Usted Mismo» que han estado llevando sus propios haberes punk-auto-publicativos hasta alturas insospechadas.
Sin embargo, escribo esto para algunos de ustedes.
Para algunos que deberían estar verdaderamente preocupados por la calidad – o mejor dicho, por las mamadas chafas, por el verdadero hoyo negro de esperanzas que chupa como sanguijuela los sueños de las mentes de niñitas durmientes y los reemplaza por pesadillas donde unicornios son acuchillados repetidamente en banquetas resbalosas por metiches despiadados, y son dejados ahí tirados gimiendo y balando hasta que llega la policía y acaba con su miseria con una sola ronda de revólver – del trabajo que sacan a la luz.
Piensas que estoy siendo cruel.
Okay. No estás equivocado. Sí. Soy cruel.
Sin embargo, así es la cosa: Yo (y estoy seguro que otros capaces escritores también), han notado que autopublicarse tiene cierto estigma. Con este término viene el distintivo aroma a trapeador remojado con la suciedad del piso de la Hora Amateur, los bares de Karaoke, los cantantes de ukulele de Venice Beach o de los señor de 40 años que juegan basket y que todavía sueñan en secreto en volverse pros aunque tienen una panzota que hace parecer que se comieron una pelota en vez de aprender a jugar con ella.
Por eso auto-publicarse no tiene ningún respeto.
Esto, por supuesto, en contraste con los otros esfuerzo «hazlo tu mismo» de los que hablamos al principio. Si formas una banda y sacas un disco tu solito, bueno, eres indie. Lo estás haciendo a tu manera. Si sacas una peli tú solito eres un realizador DIY, un artista independiente, un tipo al que el sistema hollywoodense nunca pudo absorber. Pero si te auto-publicas, apenas sale el libro a la luz del sol, lo primero que dirán es: «Awww, no fue lo suficientemente bueno para que lo publicaran. Seamos honestos los más seguro es que su libro sea pura mierda»
Esto es en parte porque la verdad cuesta mucho más trabajo sacar un disco o una peli. No solamente tienes que vomitarla. Aunque sea necesita haber un poquito de talento para contemplar esa odisea y conseguir algo de distribución. Pero la comunidad literaria de auto-publicados no tiene ninguna restricción. Es asombrosamente fácil auto-publicarse. Puedo agarrar esta entrada, ponerla en la tienda de Amazon Kindle y en 24 horas ya la puedes bajar por 99 centavos. Es como si me dejaran hacer mi propia línea de ropa hecha de estopa y vellos púbicos y me dieran chance de colgarla en los aparadores de J.C. Penney.
Así que a los únicos que les toca controlarse, vigilarse a sí mismos, es a la comunidad. Nadie puede ni podrá ni debería detenerte para auto-publicarte. Pero, cuando auto-publicas el equivalente a un aborto de manatí pudriéndose en una cama de arrecife, deberías de ser arrastrado hasta la plaza del pueblo y ser flagelado con tu propia ineptitud por reparar la tubería sólo amarrándola con tu ropa interior.
Si, por casualidad, no sabes si me estoy refiriendo a ti, vamos a ver si pasas este sencillo test. No te preocupes —sólo es un puñado de preguntas. Relájate. Respira profundo. Empecemos.
¿LA PORTADA DE TU LIBRO SE PARECE A ESTA?
¿Encariñado con la fuente Papyrus?¿ O a lo mejor con la Comic Sans? ¿Disfrutas de las portadas que no hacen ningún sentido visual, con un diseño absolutamente indiscernible, que cuando uno le echa un vistazo es simplemente inentendible pero que cuando la ves con detalle provoca mareo y vomito accidental hasta a los más experimentados soldados de guerra?
Agarra tu portada y compárala. ¿Se parece aunque sea tantito a esta? ¿O a esta? ¿O aunque sea a esta? Si es así ya valiste verga.
Sí, ya sé que estás diciendo: no juzgues a un libro por su portada
Mm-hmm. Sí, seguro, no, no, te entiendo. Hagamos este experimento. Voy a meterme a una bolsa de basura. Luego voy a rodarme en un basurero. Si tengo suerte, podré empapar mi barba con una ensaladita cesar de por lo menos hace una semana. Ahora me voy a tu trabajo para tratar de venderte un sandwich. ¿No? ¿No me quieres comprar mi delicioso sandwich? Es muy bueno. Espera, ¿Cuál es tu problema, bro? ¿Te bajonea mi olor? Hey. Hey. No juzgues un libro por su portada. Ve lo profundo, lo importante. Ve más allá de mi pestilencia. Más allá de mi barba de ensalada césar podrida. Ve en mi corazón, y luego cómprame mi puto sandwich.
¿No? ¿Todavía no te animas?
Lo mismo pasa con tu ebook, compa.
Contrata a un diseñador de portadas. Tu libro se debería de ver como un libro de los que se pueden comprar en cualquier librería chingona.
Por qué tu libro auto-publicado vale puritita verga Compartir en X¿PARECE QUE LA DESCRIPCIÓN DE TU LIBRO LA ESCRIBIÓ UN NIÑO, UN CHANGO O UN ESQUIZOFRÉNICO (O UN NIÑO CHANGO ESQUIZOFRÉNICO)?
EN UN MUNDO VICTORIANO DONDE LA LA FANTASÍA ES EVIDENTE, OFALICA ELWINSAR, UNA PROTEGIDA POR UNA ORDA DE SRES INVISIBLES QUE DESEAN HACERLA SUYA COMO REINA DEL MUNDO ELFICO AUSTRAL QUE RESPLANDECE PARA LOS REINOS MAYORES DE LOS SERES ILUMINDADOS DEL MUNDO. COMO ES MUY ESPECIAL LA MANDAN EN UNA BUSQUEDA PARA SALAVAR EL DESTINO DE LOS SUYOS.
*pistola en el hocico*
*mi cerebro explotado dibuja una seña obscena en el muro*
Lo juro por Dios, lees alguna de estas descripciones y piensas: no mames, yo escribía mejor que esta mamada cuando iba en la primaria. Y eso no es un elogio, porque en la primaria yo era una pequeña mierdecilla sin talento (y a lo mejor todavía lo sigo siendo, pero tu mejor cállate la puta boca).
Ya sé ya sé, estoy siendo cruel otra vez.
Pero en serio, alguien tenía que decir todo esto. La descripción de tu libro debe en algún modo animarme a leerlo. Es una venta. Es un emblema de tus habilidades escritoriles. Si ni siquiera puedes amarrar bien tres sentencias seguidas sin LLENAR TODO DE MAYÚSCULAS VEME A HUEVO o sin confundirme, tengo que decirte que está muy jodido.
¿ALGUIEN, POR CASUALIDAD, EDITÓ TU LIBRO?
¿Alguien, quién sea?¿Tú mamá? ¿Tu gemelo maligno? ¿Un orangután semi-letrado?
Si la respuesta es no, bueno, entonces tu libro auto-publicado bien puede chuparse una grandísima bolsa llena de vergas.
Lo mejor que puedes hacer es contratar a un editor. O por lo menos búscate a un amigo que ahí más o menos le sepa algo a las letras para que te eche una mano.
O a un orangután. Digo, es mejor que nada.
¿ES TU MUESTRA DESCARGABLE UN TESTAMENTO DE TU ABRUMADORA FALTA DE TALENTO?
Se supone que esa prueba gratis de tu libro debe de representar tu trabajo. Debería de ser un testamento brillante – y un pilar indestructible- que demuestre por qué debo mojarme mis panties de hombre con las ganas de darte mi dinero.
Desafortunadamente, cuando leo cualquiera de esa muestras gratis mis panties siguen secas como galletas saladas.
Ya veo: mala sintaxis, horrible ortografía, párrafos tan planos y duros que podrías usarlos para aplanar bisteces, odiosos espasmos que si uno fuera caritativo podría llamarlos personajes
No des el primer paso con la pierna que cojea. Por supuesto, lo que más me preocupa con algunos de todo esos ebooks auto-publicados es que esa muestra gratis sea lo mejor que tengan.
En cuyo caso: oh, oh.
SI, BLAH BLAH BLAH, SOY LA ENCARNACIÓN DEL MAL
No es que sea la encarnación del mal, la verdad es que estoy diciendo lo obvio. Ya ves, ya te lo había dicho, de por si el auto-publicarse tiene un estigma. No me lo estoy inventando. No es nuevo. Todo el mundo sabe aventarle bolas de nieve al niño gordo -con una serie de 7 libros fantásticos bajo el brazo- ya tirado en el piso. Es algo muy fácil. Y para este punto lo único que estoy haciendo es aventarle bolas de nieve al cuerpo de un niño muerto ya hace mucho.
¿Quieres que el mundo del auto-publicado se respete? ¡Ponte chingón! ¿Crees que el mundo editorial está hecho de puro guardián del umbral ciego y que tú lo puedes hacer mejor? ¿Cómo quieres que alguien te tome en serio si ni siquiera te acercas ni tantito a la calidad que puedes encontrar en los libros de las librerías, libros hechos por editoriales grandes y pequeñas?
Si vas a sacar algo, saca algo chingón. No la chingues para el resto de los escritores – ya sabes, los que si se autoeditan libros chidos-.
¡Chale! y lo peor es que también a mi me queda el saco. Yo puedo hacerlo mejor. Siempre puedo hacerlo mejor. Siempre debemos intentar mejorar nuestros libros, nuestras ventas, nuestra conexión con nuestra audiencia.
Más sucintamente: deja de estar chapoteando en la alberquita para niños.
Y ya de paso deja también de orinarte ahí.
Porque, guácala.
Que asco.