
Ilustración de Augusto Zambonato
Técnicas, herramientas y preguntas para escribir de ciudades, pueblos, países, a los que nunca has ido (o sólo de pasadita).
stoy muy lejos de entender o conocer el mundo como para querer explicárselo a alguien más
En ese momento me dio miedo ser una pretenciosa que escribe sobre ciudades europeas y personajes estirados que le enseñan al lector lo que es el mundo. Ése nunca fue el objetivo, estoy muy lejos de entender o conocer el mundo como para querer explicárselo a alguien más. La cuestión es que todos tenemos un amigo molesto que no deja de sacar a colación las bondades de Europa (o ponga aquí cualquier otro destino exótico o primermundista) en cuanto tiene oportunidad, y sabemos lo molesto que es. En una de ésas yo he sido la amiga que no para de hablar de lo fantástico que es el Museo de la Fruta en Turín, seguro. Así que temí que esa natural tendencia cretina se hubiera filtrado a mi trabajo literario. La duda pasó rápido. Lo cierto era, y es, que la historia de mi novela se desarrolla en la ciudad en la que tiene que desarrollarse y es muy simple: resulta que esa no es la ciudad en la que nací y en la que he vivido casi toda mi vida.
Por otro lado, y ahí viene de nuevo la cretina, hace un par de meses en un avión a Tuxtla Gutiérrez leí una entrevista a un escritor X sobre el panorama de la “literatura de viajes” en México. El escritor X lamentaba que no fuera un género muy explorado y se vanagloriaba por ser uno de los pocos en hacerlo. Me llamó la atención que se hablara de las tramas de gente que viaja como un subgénero literario, y de nuevo, me pregunté, en caso de que eso en realidad exista… ¿mi novela se suscribiría a aquello? ¿Es que entonces existen subgéneros ilimitados de cosas tan variadas como “literatura de gente a la que le da diarrea,” “literatura de personas que amanecen convertidas en escarabajos”? Preferí tranquilizarme pensando que no. Resulta que mi personaje no está en su ciudad de origen, está en otra ciudad, efectivamente, está viajando, pero el meollo de su vida no se resume a eso, el viaje no es en sí mismo la razón por la que esa historia se ha escrito.
Estos momentos de vacilación me llevaron a hacer una reflexión sobre lo delicado que es decidir colocar a un personaje en una latitud completamente ajena a la mía, eso que en un momento me pareció tan natural. Ya que, uno: se corre el riesgo de ser un mamón presuntuoso que sólo quiere hablar de sus viajes. Y dos: se puede convertir en un artificio si se cree que el viaje es en sí mismo un subgénero literario y que una historia tiene que girar en torno a él.
Los viajes pueden dotarnos de un sinnúmero de experiencias cargadas de potencial literario, por lo cual es fácil partir de ahí para desarrollar una historia. Pero hay que tener cuidado para saber filtrarlos y convertirlos en algo más que sólo una guía práctica de viaje que podríamos conseguir en cualquier puesto de periódicos, piensa que Lonely Planet probablemente ya lo hizo y mejor que cualquiera de nosotros. Así que, ya sea que hayas estado o no en una ciudad ajena, llámese París o Cuautla, y quieras que tu historia se desarrolle ahí, te paso algunos consejos que te podrían ser útiles pa que luego no te digan mamón(a).
Primero lo primero…la pertinencia.
¿De dónde va a partir la historia?
Vamos a ser claros, las ciudades tienen la capacidad de convertirse en parte esencial de de una historia, no cabe duda. Pero por más que estén siempre presentes, los personajes son los que van a hacer avanzar la narración, por lo tanto deben seguir siendo el motor de la misma. Partir de la idea de escribir sobre una ciudad podría llevarte a un callejón sin salida cuando te des cuenta de que creaste personajes huecos para describir un lugar. Quien tenga el objetivo de saber sobre Budapest va a buscarse una guía de la ciudad, antes que una novela. Por esto creo que si tu única premisa es “escribir una novela sobre Budapest” tendrás que hacerte veinte mil preguntas más antes de soltarte a escribir. Yo recomendaría no partir de algo tan general, pero si te empecinas, podrías preguntarte ¿Por qué quieres escribir sobre esa ciudad? ¿Cómo es? ¿Quién vive ahí? Todas tus preguntas deben encaminarse a la creación de personajes que cobren vida y que construyan una historia, la ciudad por sí misma no lo hará. De aquí que yo crea que el subgénero de “literatura de viajes” no debería existir.
Recuerda, aunque parezca lección de primaria, la novela parte de los personajes, el cuento de las situaciones. Una narración que tenga personajes débiles, va a ser débil. Así que por más que queramos que nuestra ciudad sea de suma importancia, es mejor partir de los personajes bien construidos, eso va a sostener más una historia que los detalles que puedas hacer de un lugar.
Y luego…
¿De verdad mi personaje necesita estar en Cuautla?

Ilustración de Andrea De Luca
Así que si ya decidiste que tu personaje está en Cuautla aunque tú eres más chilango que los tacos al pastor, o en Tucumán aunque eres más porteño que el lunfardo, debes estar consciente de que esa decisión tendrá que afectar a tus personajes, si no ¿para qué meterte en problemas?
Ya hablaremos más tarde de esto, pero desde ahora podemos decir que escribir sobre un lugar que va a ser de relevancia para nuestra historia, aunque lo conozcamos como la palma de nuestra mano o jamás hayamos estado ahí, implica siempre trabajo de investigación. Por lo tanto si el personaje va a caminar por Corrientes o Reforma o los Campos Elíseos… ¿cambia algo? ¿por qué está ahí y no en otro lugar? ¿vale la pena colocarlo a diez mil kilómetros de nosotros si lo mismo da que camine a dos metros?
Hay que identificar de qué modo la ciudad guarda relación con el conflicto de nuestro personaje. Debes asegurarte de que tu historia no podría ser la misma si la ubicaras en otra parte. Ahora, eso no quiere decir que no puedas escribir sobre la ciudad que te plazca, pero siempre corremos el riesgo de perder verosimilitud si paramos a nuestros actores en un lugar gratuitamente. Un personaje bien construido tiene un universo interno, motivaciones y conflictos que van a cambiar si lo colocas en una u otra ciudad, y probablemente se va a comportar de una forma en Tokio y de otra en la Ciudad de México. Esto hay que tomarlo en cuenta en todo momento.
Así es que piensa, si tu personaje tendrá el mismo conflicto, las mismas respuestas, la misma búsqueda estando en tu ciudad de origen o en Timbu. ¿Valdrá la pena que te metas en camisa de once varas y que pierdas el tiempo investigando y haciendo descripciones sobre la geografía de Bután?
También se vale seguir la intuición. En el caso de mi novela, no fui muy consciente desde el principio de la relación de mi personaje con Lisboa, pero sabía que esa historia tenía que desarrollarse ahí y no en otra ciudad. Tenía una ciudad y un personaje con conflictos más o menos definidos, los puse juntos y de a poco, escribiendo, se establecieron las relaciones entre los dos y todo tuvo sentido. No tienes que saber todo de cierto desde el momento en que te pones a escribir, pero sí de estar lo más seguro que se pueda de no estar usando un escenario por mero capricho.
Pues ya…
Sí, el conflicto de mi personaje no tiene razón de ser en otro lugar del mundo más que en Cuautla.
Vale, lo que sigue es la labor de investigación. Para este momento ya debiste haber definido cuál es la posición de tu personaje en el lugar, es decir, ¿es un extranjero? ¿expatriado? ¿está de paso? ¿Nació y creció en Cuautla? Apostar por escribir desde otra nacionalidad siempre es muy arriesgado, pero nada está prohibido. Haz lo posible por acercarte a la cultura en la que se moverán los personajes y sea que pertenezcan o no a ella y por favor, evita caer en el bache del estereotipo y el cliché, los lectores te lo agradecerán.
Tú sabes porqué escogiste la ciudad que escogiste, así algo habrás de saber de ella quizá ya viviste ahí o la visitaste. Ve más allá. Consulta guías de viaje, libros de historia, documentales, mapas, si puedes, y qué mejor, visítala personal o virtualmente. Yo qué más hubiera querido que poder darme el lujo de viajar a Lisboa al momento de escribir mi novela, pero era imposible.
(Aquí haré un paréntesis para desmitificar la idea bohemia del escritor que viaja para escribir. Estuve dos veces en Lisboa y las dos sólo me dediqué a conocer la ciudad y salvo apuntes aleatorios en una libretita,-sí de alguno habrá salido la novela-, fueron contadas las veces en las que me senté a escribir. Mi recomendación es que cuando viajes te dediques a viajar y a vivir el lugar, eso va a nutrir mucho más tu experiencia para escribir posteriormente)
La cosa es que decidí escribir la novela cuando ya estaba a ocho mil kilómetros de Lisboa y ni en pedo podía costearme un boleto nomás para hacer investigación de campo. Escribí desde el recuerdo, desde la emoción y las impresiones que el lugar me dio, pero de cuando en cuando me vi en la necesidad de echar una investigadita para ver si tal o cual calle efectivamente me llevaba a dónde yo pensaba, y el lugar X existía, cuánto tiempo le tomaría al personaje llegar de un lugar a otro, etc. En lo personal no puedo escribir de un lugar en el que jamás haya estado, me cuesta mucho trabajo ser descriptiva con lugares que ya conozco, no puedo ni imaginarme lo que es escribir sobre lugares en los que jamás he puesto un pie. Pero ésa soy yo. Existen casos de autores que han descrito sitios sin conocerlos personalmente como Douglas Copeland que escribió sobre la Ciudad de México sólo con una guía de viajes.
Por suerte, nosotros tenemos muchos más recursos para conocer un lugar sin estar ahí. Nuestro favorito es el ya clásico Street View de Google, en el que puedes ir a la calle que quieras y ver exactamente cómo se ve (o veía hace unos meses porque no siempre está actualizado) y darte una idea del lugar. Hace unos años en un taller literario un amigo escribió sobre un investigador decadente que deambulaba borracho por las calles de París. Se limitó a escribir que el personaje “caminó por los campos Elíseos” porque pues eso es lo que hace la gente cuando va a París, claro, después de subirse a la torre Eiffel y comerse una baguette. Si se hubiera metido a ver cómo son los campos Elíseos quizá se habría dado cuenta de que su relato pudo ser mucho más rico, ¿o creen que un borracho mexicano pasaría desapercibido en una avenida súper fresa llena de orientales cargando bolsas de boutiques carísimas? Un experto usando Street View es nuestro Alejandro Carrillo que lo usó para poder guiarse por las calles de Nueva York y hacer que el personaje de su novela anduviera a diestra y siniestra por la ciudad sin ningún artificio.
Si no te conformas con ver las calles y prefieres una experiencia que te acerque a vivirlas, basta con que te metas a Youtube e ingreses “walking tour” más la ciudad de tu preferencia. Hay videos que duran horas, literalmente, y son sólo de personas caminando por ciudades, por ejemplo, éste de Ámsterdam: https://www.youtube.com/watch?v=dzEQSXyW8Mk . En otros hay guías que te presentan la ciudad como si estuvieras ahí mismo, chécate éste sobre un barrio en Lisboa: https://www.youtube.com/watch?v=2ZcIrGekeNU .
Los recursos anteriores te ayudarán a conocer la ciudad en términos generales. Mi recomendación aquí es que, de nuevo, vayas más allá. Si tu personaje es un turista, o está de paso, es probable que conocer lo más importante de la ciudad te baste, pero si la historia va a establecer relaciones con la ciudad que no sean superficiales, la investigación debe ser más profunda. Lee otras novelas que se desarrollen ahí, ve películas, de vez en cuando lee periódicos locales para saber qué pasa más allá de los sitios de interés turístico, para conocer más sobre la vida en la ciudad y los seres que la habitan. De ser posible haz contacto con gente local, ya sea el amigo de un amigo o involúcrate en foros de discusión como “brasileños viviendo en México.” Forma parte de comunidades como “Couch surfing” e invita a un sueco a tomarse un café, ofrécele un tour por tu ciudad a cambio de que te cuente de la suya.
Así pues, una locación verosímil requiere de un conocimiento que la sustente, por lo que puedes conocer la ciudad apriori o llevar a cabo una investigación, lo importante es que sepas bien dónde están parados tus personajes y por qué.
Y luego…
Ya sé todo sobre Cuautla.

Ilustraciones de Abbey Sy
Ahora sí, llegamos a lo más importante. Aquí es donde yo te diría: no, nadie lee una novela para conocer una ciudad (a menos que quiera escribir una novela sobre la ciudad). Uno no lee una novela para enterarse sobre el viaje de alguien más. Para eso está el periodismo de viajes. ¿Te has parado frente a un escaparate de revistas de viajes? ¿Has visto la cantidad de publicaciones que hay al respecto? Y ni hablemos de el sinfín de blogs y sitios del tema. Si lo que quieres es hacer una crónica de tus últimas vacaciones, entonces hazlo y publícalo en un blog o mándalo al suplemento de viajes de algún periódico, pero no intentes que eso se convierta el centro de tu historia. Lo repetiré: lo más importante es tener personajes bien construidos que hagan avanzar una historia que por X o Y razón sucede durante un viaje o en una ciudad extranjera, estos dos, si bien pueden ser de suma importancia e incluso algo parecido a un personaje más, no deben ser el punto central.
Entonces viene la parte delicada. Quizá hiciste una investigación tan exhaustiva que te mueres de ganas porque todos sepan lo que tú ya sabes de la ciudad, pero recuerda que no es necesario. No viertas más información de la necesaria, asume que el lector es capaz de sacar sus propias conclusiones y que no tienes que explicarle cosas que no se relacionen con el conflicto del personaje, que no hagan avanzar la historia. Procura que las descripciones que hagas estén ahí en función de lo que pasa en la narración, o quizá para hablar de lo que le pasa al personaje: establece una relación real entre la historia que avanza y la ciudad que la alberga.
En pocas palabras, tu narración no debería convertirse en una guía o crónica de viaje si lo que quieres es en realidad contar una historia.
En fin, del tema podría hablarse muchísimo. Lo más importante es que tengas en cuenta que la locación de una historia no puede ser gratuita y que los personajes siempre se verán afectados por su entorno, por lo que pararlos en un lugar ajeno a lo que conocemos es una decisión importante. Ahora, si estás decidido, quizá seguir estos consejos te ayuden a no escribir sobre un personaje que, sentado en alguna ciudad europea, habla sobre el vino que se está tomando… y te digan mamón(a).